30.8.11

Inversión de impacto, rentabilidad financiera y social

(Extracto del texto publicado originalmente en El Economista)

Era el año 2007 cuando Álvaro Rodríguez Arregui dejó su puesto como Director de Finanzas de Vitro, e inspirado por la mezcla de negocio y desarrollo social que encontraba en las microfinancieras fundó Ignia, el primer fondo de inversión de impacto en América Latina.

La inversión de impacto, también conocida como inversión social, consiste en colocar capital en empresas que generan beneficios sociales o ambientales y que además son rentables financieramente.

En años recientes, el tema ha migrado de la periferia de los activistas a la base de las instituciones financieras y, de acuerdo con datos del Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE), con base en Washington D.C., los fondos de este tipo en el mundo ya suman más de 220. Randall Kempner, director ejecutivo de ANDE, interpreta el surgimiento de la inversión de impacto como una reacción a los resultados poco satisfactorios del modelo tradicional de desarrollo.

Los mecanismos de inversión en el mercado social no son radicalmente diferentes a los puramente comerciales. De acuerdo con Erik Wallsten, director de Adobe Capital, “un fondo tradicional busca maximizar el retorno, mientras que un fondo de inversión de impacto busca un balance: generar una buena ganancia para los inversionistas y apoyar aquellos sectores que generan un beneficio social o ambiental”.

A finales de 2010, JP Morgan y la Fundación Rockefeller publicaron el reporte Impact Investments: An Emerging Asset Class en el cual evaluaron el potencial de cinco sectores: vivienda asequible urbana, acceso rural a agua potable, salud materna, educación primaria y microfinanzas. El documento estima una oportunidad de inversión de entre 400 mil millones y 1 billón de dólares, con ganancias potenciales que van de los 183 mil millones a los 667 mil millones de dólares durante la próxima década, considerando únicamente los cinco segmentos de mercado estudiados.

Por su parte, estudios de Monitor Institute, organización pionera en la investigación de este sector, arrojan que en Estados Unidos ya se han invertido al menos 26 millones de dólares, con una tasa compuesta de crecimiento anual de 22% entre 2001 y 2007.

Para leer el texto completo da click aquí.

17.8.11

Lo bueno, lo malo y lo feo… de las microfinanzas

La industria de las microfinanzas empezó plagada de escépticos que dudaban que la población de bajos ingresos fuera capaz de pagar sus deudas. Tiempo después, el premio Nobel de la Paz que se otorgó a Muhammad Yunus puso el tema sobre la mesa de empresarios, filántropos y estudiosos del desarrollo. En tiempos más recientes se ha empezado a cuestionar seriamente el impacto real de estas instituciones financieras en el desarrollo social.

El nacimiento formal de las microfinanzas se debe a Muhammad Yunus, quien cuando era profesor de economía una universidad en Bangladesh, descubrió la desatendida demanda de créditos bancarios entre la población de bajos ingresos.

Sin embargo, la banca comercial no estaba dispuesta a prestar a grupos de bajos ingresos, así que realizó algunos préstamos con dinero de su propia bolsa. Al observar que prácticamente todas las personas a quienes había prestado le habían pagado a tiempo decidió fundar el Grameen Bank, también conocido como el banco de los pobres. Actualmente, el Grameen Bank atiende a 5 millones de clientes, la mayoría mujeres, y tiene más de 2,000 sucursales.

En los últimos años el desarrollo de las microfinanzas en América Latina ha sido extraordinario, a tal grado que las instituciones de la región cuentan con cerca de seis millones de clientes. Este crecimiento ha sido el resultado de la entrada de los bancos tradicionales al negocio y de la transformación de ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) en entidades financieras formales.

Justamente ese es el caso de la mexicana Compartamos Banco, que dio sus primeros dos créditos como ONG en 1990. En el año 2000 se convirtió en una sociedad financiera de objeto limitado, mejor conocida como Sofol; en 2006 se convirtió en banco y un año después entró a la Bolsa Mexicana de Valores.

Sin embargo, las instituciones microfinancieras han sido criticadas incluso por Muhamad Yunnus, el creador del Grameen Bank, quien considera que en muchas ocasiones se abusa en las tasas de interés. El profesor Yunus prácticamente calificó de “tiburones financieros” a instituciones micofinancieras que, citándolo textualmente, estaban “abusando de los pobres”.

Las microfinancieras obtienen el dinero de la banca de desarrollo a una tasa de interés de 12 por ciento y en algunas instituciones en México lo prestan con un interés de hasta 80 por ciento. Eso explica que en los últimos seis años el número de empresas involucradas en el negocio haya pasado de 10 a más de 150, tan solo en el país. Las instituciones microfinancieras en México ya atienden a poco más de un millón y medio de personas y el monto del crédito que otorgan es en promedio de unos 7,000 pesos.

Otra crítica común que se realiza a este negocio es que en una sociedad con una pobre cultura de finanzas personales, las microfinancieras pueden llevar a la gente a endeudarse de por vida. Es famoso el caso de una mujer en Nicaragua que tenía un pequeño negocio para el cual estuvo pidiendo diversos microcréditos, y al final quedó debiéndole a 19 microfinancieras. La realidad es que el endeudamiento puede hacer mucho más vulnerables a quienes menos tienen ya que los programas de microcrédito no hacen nada por cambiar las condiciones estructurales que crean la pobreza.

Por ello, la gran pregunta sería qué hacer para que las microfinancieras sean efectivas en la promoción del desarrollo. Sin duda, es importante empezar por impulsar la capacidad emprendedora de quienes piden un préstamo para un negocio. Otra propuesta es considerar la fusión de instituciones microfinancieras para hacer frente a los altos costos operativos.

De este tema opinamos la semana pasada en la sección Controversia Responsable del programa Rumbo Responsable que se transmite todos los miércoles en NoticiasMVS-102.5FM de 10:00 a 11:00 pm.

¿Cuál fue nuestra reflexión final en esa ocasión? Concluimos que quizá la clave para lograr que el impacto de las microfinancieras en la población sea más positivo que negativo sea recordar que ofrecer servicios financieros a grupos de bajos ingresos es solo una pieza del rompecabezas y no debemos ceder al sistema financiero toda la responsabilidad de erradicar la pobreza.

20.7.11

“Las grandes empresas se construyen sobre la confianza” - Tony Hayward, ex presidente ejecutivo de BP

Irónico. Uno de los catalizadores más poderosos en la evolución de la responsabilidad social empresarial se escribe con dos letras: BP.

A lo largo de la última década, British Petroleum (BP) cultivó la imagen de empresa “verde": incluso dejó de lado el nombre que usó durante casi 60 años, British Petoleoum, y promovió la percepción de ser una empresa que mejora el mundo.

Paradójicamente, en abril de 2010 la plataforma Deepwater Horizon, ubicada en el Golfo de México, explotó. El suceso, en el que murieron 11 empleados, se trata del derrame petrolífero más grande en la historia del Golfo.

Ya ha transcurrido más de un año y es posible realizar el recuento de los daños: una catástrofe ambiental difícil de remediar; pérdidas por más de 15 000 millones de euros (lo que constituye un récord para las empresas británicas), la reducción en 40% del valor de la compañía y una reputación seriamente mermada, que será difícil cambiar.

Sin duda, el suceso puso en la mira la importancia que las empresas sean buenos ciudadanos corporativos, que identifiquen y asuman su responsabilidad con el medio ambiente y la sociedad.

Por ello, publiqué en la edición de julio de la revista Alto Nivel, “Ciudadanos Corporativos”, un reporte dedicado a la Responsabilidad Social Empresarial, ya que, como lo afirma Tony Hayward, ex presidente ejecutivo de BP, “las grandes empresas se construyen sobre la confianza”.

Hace un par de años escribí para la misma publicación un reporte de RSE, en ese momento era complicado encontrar fuentes de información objetiva y datos duros de la situación en México. En esta ocasión el reto fue ponderar la información y dar prioridad a los datos más relevantes.

Así, si quieren entrarle a la polémica de definir qué es y no es la RSE, conocer acerca de su historia, de los retos que implica certificarla, las tendencias futuras y algunas de las prácticas más interesantes que realizan las empresas en México, busquen la revista Alto Nivel de julio en la tienda de los buhítos o den click aquí.

15.7.11

Cerrar la brecha digital no es garantía de desarrollo


Quienes seguimos las acciones de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ya estamos familiarizados con iniciativas que llevan a zonas marginadas computadoras y conexión a Internet. Sin embargo, por positivo que luzca, esto no es garantía de que la tecnología efectivamente impulsará el desarrollo social. ¿Por qué?

La realidad es que en áreas rurales, así como en zonas urbanas de bajos ingresos, la gente no enfrenta únicamente una brecha tecnológica, hay también una brecha de contenidos. Es decir, que gran parte de la información que se encuentra en la red no es relevante para las necesidades reales de la población.

Ya se han documentado experiencias en todo el mundo en las cuales la gran empresa llega a una zona marginada a instalar equipos de cómputo y, a falta de una estrategia integral de RSE, la tecnología se convierte en una opción más de entretenimiento y no en una detonadora del desarrollo.

Sin embargo, hay sus valiosas excepciones. Uno de los proyectos que han acercado con mayor éxito las TICs a poblaciones de bajos ingresos es una empresa social mexicana, la Red de Innovación y Aprendizaje, mejor conocida como RIA.

Esta empresa, ya ha instalado alrededor de 30 centros de cómputo en zonas donde sus habitantes perciben ingresos menores a cuatro mil pesos, por lo que es común que muchos de sus clientes prendan por primera vez en su vida una computadora en el centro de RIA.

El modelo del negocio es muy interesante, ya que por un costo muy bajo, la gente puede tomar diversos cursos, por ejemplo, de inglés, administración de negocios, e incluso es posible realizar la preparatoria, licenciatura o maestría en línea. Otro curso que ofrece RIA, surgió como una respuesta a la alta tasa de desempleo en las zonas donde trabaja. La empresa social ofrece talleres que enseñan cómo hacer un currículum vitae, cómo buscar trabajo por Internet y consejos para lograr entrevistas laborales exitosas.

La mala noticia es que los centros de cómputo de RIA se ubican únicamente en el Estado de México, ya que fue el Gobierno de esa entidad quien aportó la inversión inicial para arrancar el proyecto.

No obstante, datos del INEGI arrojan que en Chiapas, Guerrero y Oaxaca sólo uno de cada diez hogares tiene acceso a una computadora.

Seguramente, de contar con el apoyo de inversionistas, empresas como RIA, podrían actuar como detonadores de conectividad en esas Entidades.

Y es que ya nadie puede negar que las TICs tienen un potencial enorme para impulsar el desarrollo, por lo que observarlas únicamente como agentes económicos resulta irresponsable. Afortunadamente, muchos ya han entendido que las TICs, bien empleadas, tienen el potencial de lograr que miles de personas se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo y encuentren un empleo digno o terminen sus estudios.

Es por ello que decidí abordar este tema en la sección “Controversia Responsable” que se transmitió el miércoles 12 de junio en del programa Rumbo Responsable (NoticiasMVS-102.5FM, los miércoles de 10:00 a 11:00 pm).

Si te gustaría conocer más de otras prácticas de RSE que no obtienen los resultados esperados o que incluso, generan impactos negativos, prende tu radio el próximo miércoles o escúchanos en el sitio de Internet de MVS.

17.5.11

Zacatlamanic: la tierra donde el unicel tiene siete vidas


(Extracto del texto publicado originalmente en Distintas Latitudes)


En Zacatlamanic, cuando se organiza una comilona, primero comen los niños. Se junta todo el pueblo con motivo cualquiera, que puede ir desde el Sábado de Gloria al aniversario del natalicio de Benito Juárez, y Doña Lucia, una indígena nahua que porta un vestido de colores armónicamente chillones que ella misma confeccionó y bordó, toma la iniciativa y empieza a repartir arroz, frijoles, chícharos y tortillas hechas a mano a los niños del pueblo. Más de la mitad de ellos son sus parientes en diferente grado.

Después, el grupo de mujeres reparte comida al resto del pueblo; unos sentados y otros parados se congregan en algún espacio común (que en realidad son escasos: la capilla, la escuela primaria y la inspectoría) y almuerzan todos juntos. En esta ocasión se han reunido unos 150 indígenas nahuas, la mayoría de ellos platica entre sí en su lengua. Todos comen y beben en recipientes de unicel.

En una reciente visita de 10 días al pueblo de Zacatlamanic, ubicado en la Sierra Negra de Puebla, participé en par de estas comilonas. Como resultado de esta experiencia, así como del ejercicio de reflexionar acerca del uso de unicel en zonas rurales, escribí para la revista Distintas Latitudes un texto que evalúa la economía detrás de este polémico y contaminante material.

Para leer el artículo completo sigue la liga: http://www.distintaslatitudes.net/?p=1550

31.12.10

Un viaje de cierre de año

Esta semana regresé de un viaje a la ciudad de Guanajuato, ubicada a 360 kilómetros de la ciudad de México. Como en todo viaje que realizo por carretera, en lugar de dormir durante el camino, prefiero disfrutar el paisaje y observar cómo vive la gente en las diferentes poblaciones que vamos cruzando.

Siempre que hago este ejercicio y observo el campo mexicano, recuerdo los siete años que realicé trabajo social en diferentes comunidades rurales e indígenas y cómo siempre regresaba con la mente llena de preguntas.

Y no es para menos: para quien ha crecido en una ciudad, no es sencillo ponerse en los zapatos de quien vive en el campo y tener presente que las principales actividades económicas de esa población (la agricultura y la ganadería) están siendo seriamente mermadas a causa de los cambios en el clima (de lo cual, los habitantes de zonas rurales no tienen casi nada de culpa, su huella de carbono es mínima) y de la competencia por mejores precios y grandes producciones.

De igual forma, es importante recordar que la situación de aislamiento que prevalece en muchas comunidades dificulta la búsqueda de opciones de empleo y educación, lo que transforma a la migración hacia grandes ciudades u otros países como, aparentemente, la mejor y única alternativa.

Así, mientras voy en carretera, miro por la ventana y pienso en lo anterior y en otras concusiones un poco más pesimistas. Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que hay proyectos que han logrado avances para estas poblaciones. En 2010 tuve la magnífica oportunidad de conocer de cerca varios de estos proyectos, pero son tres los que me han dejado mejor sabor de boca:

- Chicza. Manuel Aldrete es un hombre de convicciones y muy perseverante, es de esas personas que te saca más de una sonrisa en cada conversación. Él es el responsable de haber coordinado a 46 cooperativas y sociedades de producción chiclera de Campeche y Quintana Roo, únicos estados en el país que producen chicle natural. Ellos cultivan, transforman y comercializan la única goma de mascar elaborada con chicle natural y orgánico en el mundo.

La empresa, llamada Chicza, surgió ya que en los años 50 la mayor parte de la materia prima del chicle fue reemplazada por productos sintéticos, sin embargo el chicle natural mantuvo su posicionamiento en ciertos mercados. Así, el consorcio chiclero optó por la creación de reservas forestales comunitarias y un programa de recuperación de suelos erosionados que en otros tiempos fueron utilizados para la agricultura. Tan sólo en 2008, los productores chicleros le regresaron a la selva 800 hectáreas que se han reincorporado para reservas forestales.

De esta forma, la producción orgánica del chicle evita la degradación de los suelos y permite a los productores chicleros comercializar el producto a un precio preferente, lo que ha incrementado sus ingresos y su calidad de vida, con la clara generación de beneficios sociales, ambientales y económicos.

- Alltournative. Es una empresa que toma el ecoturismo muy en serio, es decir, promueven únicamente viajes responsables en áreas naturales que conservan el ambiente y mejoran el bienestar de la población local. Principalmente trabajan en la Riviera Maya, en donde han involucrado a su modelo a las comunidades de la zona.
El modelo inclusivo de Alltournative ha logrado no únicamente disminuir la tasa de migración, sino revertirla. Es decir: quienes habían abandonado su lugar de origen en búsqueda de mejores oportunidades, han decidido regresar.

- Haciendas del Mundo Maya. Se trata de una Fundación cuya labor he tenido la oportunidad de conocer en los viajes que he realizado a la ciudad de Mérida, en Yucatán.

La Fundación surge motivada por una situación histórica: hace años, gracias a la producción del henequén (una fibra muy resistente que en cierta época se usó para hacer cuerdas, costales, etc) la península de Yucatán era una de las zonas más ricas de México. Cuando el henequén fue sustituido por el petróleo, miles de familias perdieron su principal fuente de ingreso, principalmente, familias que habitaban en zonas rurales. Así, la meta de la fundación es promover el desarrollo integral de comunidades rurales mayas en la Península de Yucatán.

En particular, admiro la labor que realizan de la mano con maestros artesanos que han retomado artesanías tradicionales mayas. La Fundación los apoya en la comercialización de sus productos de tal forma que los artesanos reciben el monto total del importe de la venta de sus artesanías.

Así, cuando pienso acerca de esas comunidades rurales e indígenas que están en circunstancias desfavorecidas debido al aislamiento o a la falta de oportunidades, me gusta pensar que sí se puede hacer algo, pero que simplemente no ha surgido el emprendedor que tenga la astucia y la creatividad para poner manos a la obra.

19.8.10

Siguiente parada: Bután

Hace un par de días tuve la oportunidad de platicar con una amiga que apenas regresaba de un viaje a Bután. Mi primera pregunta fue, ¿y de verdad todos son felices? Por increíble que parezca, ella me dijo que sí, que durante su estancia no notó a nadie que no reflejara paz y satisfacción.

Pero, ¿qué tiene Bután de espacial? Durante un foro del Banco Mundial, el representante de aquél país afirmó que si bien su Producto Interno Bruto (PIB) no era muy elevado, en cambio, el Índice de Felicidad Bruta era altamente satisfactorio. Quienes estuvieron ahí cuentan que las burlas no se hicieron esperar.

Sin embargo, Maurice Strong, la persona que ayudó a Bután a ingresar a las Naciones Unidas, dijo en alguna ocasión que “Bután puede llegar a ser como cualquier otro país, pero ningún país puede volver a ser como Bután”.

Y no es de sorprender, se trata de el único país del mundo donde la caza y la pesca están prohibidas en todo el territorio, tampoco talan árboles y en todo el territorio solo hay tres pequeñas fábricas.

Su población es de menos de un millón de habitantes, y en la capital, Timbu, habitan tan solo 30,000 personas. No todos pertenecen a la clase media, pero tampoco hay miseria ni mendigos. En el resto del país, cada familia tiene tierras, ganado y un telar, con lo que cubren prácticamente todas sus necesidades.

El Índice Nacional de Felicidad Bruta se alimenta de los principios budistas enraizados en la historia y cultura del país, pero su aplicación puede extenderse a cualquier región que considere la armonía como principio de organización social. Esta “filosofía de elaboración de políticas públicas” dio inicio oficialmente en 1972 gracias al rey Jigme Singye Wangchuk.

Él propuso que las políticas del país se elaborarían basadas en cuatro pilares: el desarrollo económico-social sostenible y equitativo en el que el crecimiento se transforme en beneficios para toda la población; la conservación estricta del medio ambiente; la preservación y promoción de la identidad cultural butanesa, y el buen gobierno garante de la estabilidad institucional y social sobre la que se basa la armonía de la vida cotidiana.

Desde entonces, el concepto se ha perfeccionado y ha evolucionado. Por ejemplo, Bután se abre a la globalización sólo si hacerlo contribuye al incremento de su felicidad, y hasta hace poco pusieron las tecnologías de información y comunicación al servicio del proyecto.

Y por romántico que suene, todo eso es verdad. Hoy mismo empiezo a ahorrar para visitar Bután y verlo con mis propios ojos.

27.7.10

Ocho formas de invertir 10 mil millones de dólares

En el World Economic Forum de este año, Bill Gates, el presidente de Microsoft Corp., anunció que destinaría 10 mil millones de dólares durante la próxima década para ayudar a desarrollar vacunas y distribuirlas entre los niños que viven en países en desarrollo.

Sin duda, se trata de una enorme cantidad de dinero destinada a una buena causa, sin embargo, siempre queda la pregunta: ¿se podría invertir ese dinero de una forma aún más sabia?

Ahora más que nunca, es posible responder esa pregunta ya que una nueva generación de filántropos, de los cuales Gates forma parte, ha surgido del mundo de los negocios y las finanzas. Como consecuencia, consideran a los donativos una inversión en la cual es importante maximizar el impacto social o ambiental y no el retorno económico.

A la vanguardia de este movimiento están los inversionistas de impacto, los emprendedores sociales y los “filantrocapitalistas” (un término horroroso, pero se usa, ni modo). Ellos argumentan que la mejor manera de resolver los enormes retos que enfrenta el mundo es aprovechar las prácticas comerciales y las fuerzas del mercado. Ya no hay duda que dar más no representa dar mejor, por ello, los expertos en inversión social consideran que genera más impacto invertir en las raíces de las grandes problemáticas que simplemente en sus consecuencias.

Como es evidente, los razonamientos anteriores han generado una tremenda innovación y creatividad en el sector social. Con esta inspiración, el Wall Street Journal Europe preguntó a filántropos prominentes y expertos en inversión de impacto cómo gastarían 10,000 millones de dólares. He aquí sus respuestas:

- Percy Barnevik, ex director ejecutivo de ABB y presidente de Hand in Hand International: estimular la creación de empleo en los países en desarrollo.

Mil millones de personas en el mundo sobreviven con menos de un dólar al día. Muchos de ellos viven en la pobreza porque no tienen trabajo, por ello, Percy considera que la única manera de eliminar la pobreza extrema a un costo razonable y dentro de un plazo realista brindar a esos "mil millones" los medios para desatar su espíritu emprendedor.

La investigación sugiere que, en promedio, cuesta 200 dólares crear un solo empleo en una nación en desarrollo. Por lo tanto, para erradicar la pobreza extrema entre los "mil millones" se requieren al menos 250 millones de empleos productivos nuevos, lo que costaría 50,000 millones de dólares en total o 5,000 millones de dólares al año durante 10 años. Esto representa menos del 5% de los 110 millones de dólares que se gastan actualmente cada año en ayuda.

El razonamiento es el siguiente: da a una persona pobre 200 dólares y puede gastarlos en comida o ropa. Invierta esa misma cantidad en capacitación y entrenamiento y ellos podrían ser capaces de ganar 2,000 dólares al año, año tras año.


- Ronald Cohen, fundador de la firma de capital privado Apax Partners y miembro del consejo de varias iniciativas sociales de financiación, tales como Bridges Ventures and Social Finance: crear bancos de inversión social.

De acuerdo con Ronald, los 10,000 millones dólares se deben utilizar para fomentar un sector de inversión social poderosa y efectiva en todo el mundo.

Esto es impulsar el espíritu empresarial social, ya que es una fuerza tremenda para hacer frente a nuevos retos sociales. Este tipo de organizaciones necesitan capital proveniente de los bancos de inversión social ya que pueden ofrecer una combinación de rentabilidad económica y social.

Una clara lección de la reciente crisis es que las fuerzas del mercado no se ocupan de sus consecuencias sociales. Esto es cierto tanto en los países desarrollados como en economías en desarrollo. Esto, ha llevado a un creciente número de empresarios y empresas a dedicar su tiempo y recursos a las organizaciones centradas en la consecución de objetivos sociales.

Una de estas organizaciones es Social Finance, un banco de inversión social con sede en Londres. La institución se enfoca en atraer inversionistas individuales e institucionales que quieren abordar las cuestiones sociales y también recibir un rendimiento financiero de su inversión.


- Mo Ibrahim, empresario de la comunicación móvil y fundador de Ibrahim Foundation: establecer una oficina de estadísticas en África.

Las necesidades de África y su potencial son muy amplios, mientras que los medios son escasos. Este panorama exige un alto grado de eficiencia que depende de la capacidad para definir objetivos y medirlos con el fin de evaluar los resultados.

Sin embargo, esto no sucede en la práctica. La falta de estadísticas completas y fiables inhibe la participación de los stakeholders. Por ello, Mo Ibrahim usaría los 10,000 millones para financiar el desarrollo de las oficinas de estadísticas nacionales o regionales.

Una mejor información estadística optimizaría la formulación de políticas públicas y las intervenciones de los donantes. Los datos les permitirán identificar las necesidades, para hacer un mejor uso de los recursos existentes y evaluar sus resultados.

Además, los ciudadanos serían capaces de ver qué acciones son exitosas y cuáles no. Ello permitirá ejercer presión sobre los gobernantes y prevenir las declaraciones falsas. Así, se generaría un círculo virtuoso para optimizar todos los recursos que fluye hacia el continente, ya sea a través de la ayuda o la inversión.


- Nic Frances, autor de "The End of Charity" y fundador de Cool nrg: desarrollar sanitarios que capturen carbono.

Nic está convencido de que la caridad por sí sola no puede proporcionar la solución a los problemas más grandes de la humanidad. Él considera que tenemos dos opciones: jugar con el 1% del PIB a través de donaciones de caridad y la ayuda internacional o podemos aprovechar la economía de mercado para abordar adecuadamente la pobreza y la sustentabilidad del medio ambiente.

Por ejemplo, existe la tecnología que permite construir retretes que capturen el metano y lo empleen como combustible para cocinar. En teoría, estos sanitarios pueden ganar bonos de carbono dos veces: una vez al captar el metano y otra vez al proporcionar un combustible sustentable.

Por supuesto, la viabilidad de este tipo de iniciativas depende del precio del carbono. Pero si se está de acuerdo con la justificación del cambio climático antropogénico (causado por la actividad humana), es lógico esperar un aumento en el precio del carbono en los próximos años.

- Tido von Schoen-Angerer, director de la Campaña de Médicos Sin Fronteras para el Acceso a Medicamentos Esenciales: establecer un fondo de premios para estimular la investigación médica.

La escaza innovación médica para las enfermedades de la Base de la Pirámide (BoP por su sigla en inglés) es escandalosa. Por ejemplo, las herramientas para diagnosticar y tratar la tuberculosis son inadecuadas, con crecientes niveles de resistencia a los tratamientos existentes.

Por ello, generar un mecanismo que incentive que los grandes laboratorios y centros de investigación busquen soluciones para mejorar la salud de las personas que viven en pobreza, generaría posibilidades infinitas.

La falta de acceso a los medicamentos es uno de nuestros grandes retos. Hoy, 10 millones de personas necesitan tratamiento contra el VIH. Asimismo, el fondo se aseguraría de que el dinero esté vinculado con los esfuerzos para obtener a medicamentos asequibles, ya sea a través de mecanismos novedosos como un consorcio de patentes u otras herramientas que estimulan la competencia y bajan los precios.

- Judith Rodin, presidente de la Rockefeller Foundation: descubrir la "próxima gran cosa" (the "next big thing")

“¿Cómo voy a regalar 10,000 millones dólares? Yo no lo haría. Quiero invertir en innovaciones que tienen el potencial de movilizar miles de millones más. Piensa en el ámbito de aplicación de los desafíos del mundo: 10,000 millones dólares no podrían comenzar a abordar una de estas crisis.”, dijo Judith.

Muchos sectores aún trabajan con modelos antiguos de desarrollo. La infraestructura deficiente, la mala gobernanza, el comercio desigual y las prácticas de subvención hacen cada vez más difícil implementar buenas y brillantes ideas.

Así, Judith usaría los 10,000 millones de dólares en cuatro áreas: en primer lugar, en integrar gente talentosa y tecnología adecuada a los grupos encargados del desarrollo para que los ciclos de crecimiento continúen. En segundo lugar, en la creación de políticas públicas que brinden mayor acceso a las oportunidades. En tercer lugar, invertiría en asociaciones y redes que conectan a las entidades para asegurar que las innovaciones locales exitosas sean más ampliamente replicadas. En cuarto lugar, en encontrar nuevas maneras de movilizar los mercados e instituciones financieras que permiten que el capital privado complemente los recursos tradicionales empleados para promover el desarrollo.

- Stanley Fink, ex director ejecutivo del Man Group y presidente de los fideicomisarios de la organización Absolute Return for Kids: establecer escuelas en las zonas más pobres del mundo.

Una buena educación es la herramienta más eficaz para elevar el bienestar de todos los miembros de la sociedad.

Incluso con decenas de miles de millones de dólares, la tarea de hacer frente a la desventaja que sufren los niños en todo el mundo es inmensa y urgente. Para hacer que su gasto sea efectivo y sus logros sean perdurables se necesita construir capacidades. No obstante, para que los programas de educación sean sustentables se requiere no sólo inversión sino la voluntad política y compromiso.

El fracaso escolar de miles de niños, incluso en países desarrollados como el Reino Unido, es vergonzoso. Y su posibilidad de llegar a la universidad o la construcción de una carrera satisfactoria es lastimosamente baja.

De esta forma, esos niños perpetúan una herencia de varias generaciones de privación. Las buenas escuelas realmente pueden hacer la diferencia y lograr que la educación de calidad rompa ciclos que se han repetido de generación en generación.

28.6.10

Ni una más

Después de descubrir que somos los mexicanos los mayores consumidores de agua embotellada en el mundo tomé una decisión. Ni una más, no compraré ni una botella más de agua por sedienta que esté.

Y es que de la mano con el negocio del agua purificada se desarrolla el de la producción de botellas, que cada año arroja al ambiente alrededor de dos toneladas de plástico.

Según el último reporte de la Beverage Marketing Corporation, el consumo de agua envasada en México alcanzó los 234 litros al año por persona.

Se estima que en México 70% del líquido purificado es comercializado en garrafón y 30% en botellas individuales. Esto se tradujo en 2009, en 7,800 millones de recipientes de PET tirados a la basura. Esa cifra representa el desecho diario de más de 21.3 millones de botellas, de las cuales 80% van a parar a tiraderos a cielo abierto y sólo 20% se reutiliza. Ése es otro gran problema, ya que una botella de PET puede tardar hasta 1,000 años en degradarse.

Tan sólo en Estados Unidos, la fabricación de botellas para satisfacer la demanda de agua embotellada requiere más de 1.5 millones de barriles de petróleo anualmente, cantidad suficiente para proveer de combustible a unos 100,000 automóviles durante un año.

Adicionalmente, la extracción industrial del agua de sus lugares de origen puede provocar graves desequilibrios medioambientales y económicos, especialmente en países con problemas de sequía.

Alternativas al agua embotellada

Ya que no compraré más agua envasada, debo ser más cuidadosa al siempre traer conmigo una botella especial que desde hace años acostumbro rellenar. La idea es que sea una botella elaborada de un material resistente y cuyo interior sea fácil de lavar.

El recipiente puedes llenarlo con agua de garrafón, una alternativa más ecológica y barata que el agua en botellas pequeñas, ya que la tasa de reúso de garrafones es alta, de tal forma que minimiza la generación de residuos.

Otra opción es instalar en casa un filtro de agua certificado por NSF Internacional, lo que indica qué contaminantes elimina. Asimismo, es importante dar mantenimiento a todos los filtros y cambiarlos por lo menos con la frecuencia recomendada por el fabricante.

13.6.10

Inversiones millonarias, distintas motivaciones

¿Crees que una motivación diferente a la rentabilidad puede reunir un fondo de 4,000 millones de dólares? ¿Consideras posible que una sola organización genere 7 millones de empleos?

Si permaneces escéptico del potencial de los negocios para mejorar la calidad de vida de la población más vulnerable, debes conocer que el interés en el cuidado de la salud ha logrado recaudar cantidades millonarias y que una organización en Bangladesh ha creado un excelente mecanismo de generación de empleos.

De esta forma, la inversión de impacto o impact investing puede lograr impacto en una amplia gama de sectores. Algunos de los casos más exitosos son los siguientes:

- Salud: International Finance Facility for Immunization nació en 2006 y ya ha recaudado 4,000 millones de dólares para la provisión de vacunas que podrían salvar 5 millones de vidas en los próximos 10 años. Para lograrlo empleó un sistema de bonos que fueron respaldados por ocho países donantes y que son gestionados por Goldman Sachs y Deutsche Bank. Así, la urgente necesidad de procurar la salud y el bienestar ha motivado la creación de un gran número de nuevos fondos respaldados por directivos con experiencia.

- Cleantech: Hace tiempo las tecnologías limpias eran terreno de inversión de unos cuantos filántropos. Afortunadamente, el sector ha crecido enormemente y ya llega a los 148,400 millones de dólares en nuevas inversiones en tecnologías limpias en 2007. Entre los principales fondos interesados en la tecnología limpia está Generation Investment Management, con sede en Londres, que integra la sustentabilidad en el análisis del potencial de inversión.

- Desarrollo de pequeñas y medianas empresas: BRAC, una organización no gubernamental con sede en Bangladesh, usa un enfoque de “inversión a favor de los emprendedores” para servir a los pobres en una escala masiva y ha creado casi 7 millones de empleos a través de intervenciones de desarrollo en Asia y África. Su fundador, Fazle Abed ha sido reconocido con el premio “Entrepreneur for the World”.
En Sudáfrica, Business Partners International, nació como una organización que proporciona un servicio integral a emprendedores, que incluye la financiación y asistencia técnica. Ya han invertido más de 88 millones de dólares en diversas empresas, 80% de las cuales son propiedad de grupos minoritarios y mujeres.

- Microfinanzas: El mercado del microcrédito ha crecido de 4,000 millones de dólares en 2001 a 25,000 millones de dólares en 2006. Uno de los proyectos más exitosos de este sector es responsAbility, una firma con sede en Zurich que actualmente está canalizando más de 600 millones de dólares provenientes de los clientes de banca privada y personas con alto patrimonio neto.