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25.11.11

Proteak: árboles que cotizan en la BMV


Extracto del texto publicado en la revista Alto Nivel.
Proteak hoy está entre las empresas forestales más importantes de México. Hace 10 años, era únicamente un sueño, pero se hizo realidad gracias a 55 inversionistas que decidieron apostarle al negocio de la teca obtenida de bosques sustentables. Entre ellos estuvieron Alberto Torrado,
presidente de Alsea; Federico Tejado, director general de Domino’s Pizza; la familia Serna, y otros directivos de Cemex.
Dos datos más: las plantaciones forestales de la maderera capturan diariamente el dióxido de carbono (uno de los gases causantes del cambio climático) emitido por 20 millones de automóviles y a partir del 2010 cotiza exitosamente en la Bolsa Mexicana de Valores.
Luis Eduardo Tejado, Director General de Proteak, cree que lo mejor está por venir en el negocio que rodea este material legendario.
¿Qué es Proteak?
Es una empresa que hace 10 años, cuando se fundó, era percibida como un negocio raro, ya que el concepto de plantaciones forestales sustentables estaba olvidado. Nuestro negocio es el más sencillo del mundo: plantar árboles. Hoy ya operamos en cinco países, México, Colombia, Panamá, Costa Rica y Estados Unidos.
Nosotros realizamos plantaciones desde cero y también compramos plantaciones ya arrancadas. Esta diversificación nos da la posibilidad de probar el modelo de negocio, financiar nuevas plantaciones forestales, generar flujo de efectivo en el corto plazo y configurar un círculo virtuoso que nos permita seguir plantando todos los años.
¿Cómo es el mercado de las maderas en el mundo?
Los principales proveedores de maderas tropicales son Brasil, Indonesia y Malasia. Actualmente, el 90% del consumo de maderas tropicales proviene de bosques naturales, la realidad es que la única manera de seguir empleando madera para pisos y muebles es obteniéndola del medio ambiente de forma sustentable.
Del lado de la demanda, los principales consumidores de maderas duras tropicales en el mundo son China, India y Malasia. Por ello estamos convencidos de que nos tenemos que preparar para la demanda futura: si quieres proveer al mercado de madera sustentable en el 2035, la tienes que plantar en el 2010. Nosotros no apostamos a las necesidades de esta generación, sino a las de la siguiente.
¿Cómo fue su entrada a la Bolsa Mexicana de Valores?
Al llegar a las 3,000 hectáreas plantadas, otra empresa forestal captó dinero de las Afores a través de un bono estructurado, en ese momento nos dimos cuenta de que existía la oportunidad de acceder a mercados más sofisticados. De pronto cambió la legislación, ya no podíamos hacer un bono con las Afores y teníamos que hacer forzosamente un IPO(Initial Public Offering). Finalmente, más del 90% de las acciones las compraron las Afores, cuyo horizonte de inversión es de largo plazo. Lo más complicado de este negocio es encontrar al inversionista que empate con las necesidades de la empresa.

Para leer el texto completo consulta la revista Alto Nivel de octubre o la click aquí.

21.11.11

Nuevos aires para Herdez



Extracto del texto publicado originalmente en la revista Expansión.

Cuando en febrero de 2011 se supo que Aires de Campo se presentaría ante el club de inversionistas Angel Ventures México, varios interesados acudieron a la cita. (Yo tuve la fortuna de estar en ese desayuno).
La oportunidad era ser socios de la primera comercializadora de productos orgánicos del país y entrar a un mercado que en México ya suma 3.5 millones de consumidores, 150,000 productores y genera ventas anuales de unos 300 millones de dólares, lo que equivale a 10% del PIB del sector agropecuario.
Luego de meses de negociaciones, a principios de septiembre se anunció una sociedad al 50%, a través de un incremento de capital, con Herdez-Del Fuerte, el gigante de los alimentos procesados en México.
La comercializadora de orgánicos no solo obtuvo el capital necesario para su expansión, sino que encontró un aliado que le permitirá incrementar la eficiencia de sus operaciones al realizar sinergias en empaques, almacenamiento, logística e investigación y desarrollo, así como fortalecer la presencia de la marca fuera del país.
Según datos de Aires de Campo, entre 2000 y 2008 la producción orgánica en el país creció 635%, convirtiendo a México en el quinto productor más grande a nivel mundial. Se calcula que 90% de la producción se exporta.
Aires de Campo se destaca en el mundo de los negocios “verdes” por la complejidad y el alcance de su modelo de negocios: agrupa a 150 productores entre los que hay granjas familiares y cooperativas indígenas. Su canal de ventas alcanza a tiendas como Superama, Soriana, Chedraui, Comercial Mexicana, Liverpool y El Palacio de Hierro. De esta forma, el engranaje de pequeños productores y grandes tiendas le permite facturar anualmente 36 millones de pesos.
Sin embargo, a pesar de las buenas noticias, Homero Blas, presidente de la Sociedad Mexicana de Producción Orgánica, considera que esta operación podría poner en riesgo la esencia de la empresa. “Si para atender la creciente demanda los productores no cumplen los estrictos lineamientos que exige la agricultura orgánica se podría disminuir la calidad de los productos e incluso perder la certificación que debe ser refrendada anualmente”.

Para leer el texto completo consulta la revista Expansión de octubre o da click aquí.

20.11.11

El edificio más sustentable de América Latina, en México

Extracto del reportaje publicado en la revista Alto Nivel.

En la colonia del Valle en San Pedro Garza, Nuevo León, se eleva entre los edificios una sorprendente turbina eólica de 16 metros de altura. Esa es la mejor manera de identificar la sede de la empresa Bioconstrucción, la edificación más sustentable en América Latina de acuerdo con LEED (acrónimo de Leadership in Energy & Environmental Design).

LEED es un sistema que certifica la sustentabilidad en construcciones alrededor del mundo. Fue desarrollado en 1998 por el U.S. Green Building Council (USGBC) y se basa en la incorporación de aspectos que disminuyen el impacto ambiental negativo e incrementen la calidad de vida de los ocupantes de oficinas, escuelas, hospitales y casas.

Quizá la cercanía geográfica con Estados Unidos ha contagiado a grupos de arquitectos mexicanos el interés en la construcción ecológica: Ciudad Juárez fue la primera urbe en América Latina en albergar un edificio con certificación LEED, el Centro Internacional de Negocios. Además, la primera edificación que obtuvo el nivel LEED Gold en Latinoamérica fue la Torre HSBC, ubicada sobre Paseo de la Reforma, en el Distrito Federal.

Ulises Treviño, director general de Bioconstrucción, decidió desde un inicio que su oficina debería ser un escaparate de buenas prácticas. “Al construir aspiramos a metas realmente ambiciosas como la neutralidad en emisiones de dióxido de carbono, la autonomía en agua y la generación de excedentes energéticos a través de fuentes solares y eólicas. La certificación LEED Platimun es una consecuencia lógica de haber apostado a estos objetivos tan exigentes”, explica el también Presidente del Consejo Mexicano de Edificación Sustentable.

La sede de Bioconstrucción solía ser una residencia que fue remodelada con materiales extraídos, manufacturados y distribuidos lo más cerca posible del sitio de la construcción, para así disminuir el impacto de transportar insumos de largas distancias. En lo que se refiere al techo, la totalidad de su superficie capta agua de lluvia. La mitad de la azotea está naturada y la otra tiene un piso de madera que brinda sombreado y ventilación. La cisterna de 21,000 litros recoge el agua pluvial para luego bombearla a un tanque de distribución que provee de agua a todo el edificio.

El aire acondicionado fue diseñado para enviar el volumen de refrigerante necesario para cada zona y optimizar así el uso de energía. De forma complementaria, el edificio tiene entradas de luz natural orientadas estratégicamente para aprovechar la iluminación que proporciona el Sol, sin permitir la entrada de calor. Por si fuera poco, generan su propia energía mediante el uso de paneles solares y una turbina eólica.

“Hemos sistemáticamente subestimado la importancia de invertir en el aspecto más valioso de los edificios, que es la experiencia de sus ocupantes”, asevera Ulises Treviño. Por ello, el diseño de las oficinas de Bioconstrucción está totalmente orientado a quienes lo habitan: todos los espacios de trabajo tienen vistas al exterior, es posible regular el ambiente con controles individuales de iluminación y flujo de aire acondicionado. Además, se monitorean los niveles de dióxido de carbono y cuando éstos llegan a subir, se aumenta la renovación del aire en las oficinas.

Aunque los temas relacionados con la energía motivan gran parte del análisis en materia de edificación sustentable, investigaciones del Large Cities Climate Leadership Group dan fe de los beneficios para la salud humana y la productividad derivados de ecotecnias. Por ejemplo, la deficiente calidad del aire en interiores exacerba el asma, las alergias y la propagación de la influenza, además de ser causa del síndrome del edificio enfermo.

Para leer más acerca de la edificación ecológica, consulta el texto completo en la revista Alto Nivel.

30.8.11

Inversión de impacto, rentabilidad financiera y social

(Extracto del texto publicado originalmente en El Economista)

Era el año 2007 cuando Álvaro Rodríguez Arregui dejó su puesto como Director de Finanzas de Vitro, e inspirado por la mezcla de negocio y desarrollo social que encontraba en las microfinancieras fundó Ignia, el primer fondo de inversión de impacto en América Latina.

La inversión de impacto, también conocida como inversión social, consiste en colocar capital en empresas que generan beneficios sociales o ambientales y que además son rentables financieramente.

En años recientes, el tema ha migrado de la periferia de los activistas a la base de las instituciones financieras y, de acuerdo con datos del Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE), con base en Washington D.C., los fondos de este tipo en el mundo ya suman más de 220. Randall Kempner, director ejecutivo de ANDE, interpreta el surgimiento de la inversión de impacto como una reacción a los resultados poco satisfactorios del modelo tradicional de desarrollo.

Los mecanismos de inversión en el mercado social no son radicalmente diferentes a los puramente comerciales. De acuerdo con Erik Wallsten, director de Adobe Capital, “un fondo tradicional busca maximizar el retorno, mientras que un fondo de inversión de impacto busca un balance: generar una buena ganancia para los inversionistas y apoyar aquellos sectores que generan un beneficio social o ambiental”.

A finales de 2010, JP Morgan y la Fundación Rockefeller publicaron el reporte Impact Investments: An Emerging Asset Class en el cual evaluaron el potencial de cinco sectores: vivienda asequible urbana, acceso rural a agua potable, salud materna, educación primaria y microfinanzas. El documento estima una oportunidad de inversión de entre 400 mil millones y 1 billón de dólares, con ganancias potenciales que van de los 183 mil millones a los 667 mil millones de dólares durante la próxima década, considerando únicamente los cinco segmentos de mercado estudiados.

Por su parte, estudios de Monitor Institute, organización pionera en la investigación de este sector, arrojan que en Estados Unidos ya se han invertido al menos 26 millones de dólares, con una tasa compuesta de crecimiento anual de 22% entre 2001 y 2007.

Para leer el texto completo da click aquí.

17.8.11

Lo bueno, lo malo y lo feo… de las microfinanzas

La industria de las microfinanzas empezó plagada de escépticos que dudaban que la población de bajos ingresos fuera capaz de pagar sus deudas. Tiempo después, el premio Nobel de la Paz que se otorgó a Muhammad Yunus puso el tema sobre la mesa de empresarios, filántropos y estudiosos del desarrollo. En tiempos más recientes se ha empezado a cuestionar seriamente el impacto real de estas instituciones financieras en el desarrollo social.

El nacimiento formal de las microfinanzas se debe a Muhammad Yunus, quien cuando era profesor de economía una universidad en Bangladesh, descubrió la desatendida demanda de créditos bancarios entre la población de bajos ingresos.

Sin embargo, la banca comercial no estaba dispuesta a prestar a grupos de bajos ingresos, así que realizó algunos préstamos con dinero de su propia bolsa. Al observar que prácticamente todas las personas a quienes había prestado le habían pagado a tiempo decidió fundar el Grameen Bank, también conocido como el banco de los pobres. Actualmente, el Grameen Bank atiende a 5 millones de clientes, la mayoría mujeres, y tiene más de 2,000 sucursales.

En los últimos años el desarrollo de las microfinanzas en América Latina ha sido extraordinario, a tal grado que las instituciones de la región cuentan con cerca de seis millones de clientes. Este crecimiento ha sido el resultado de la entrada de los bancos tradicionales al negocio y de la transformación de ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) en entidades financieras formales.

Justamente ese es el caso de la mexicana Compartamos Banco, que dio sus primeros dos créditos como ONG en 1990. En el año 2000 se convirtió en una sociedad financiera de objeto limitado, mejor conocida como Sofol; en 2006 se convirtió en banco y un año después entró a la Bolsa Mexicana de Valores.

Sin embargo, las instituciones microfinancieras han sido criticadas incluso por Muhamad Yunnus, el creador del Grameen Bank, quien considera que en muchas ocasiones se abusa en las tasas de interés. El profesor Yunus prácticamente calificó de “tiburones financieros” a instituciones micofinancieras que, citándolo textualmente, estaban “abusando de los pobres”.

Las microfinancieras obtienen el dinero de la banca de desarrollo a una tasa de interés de 12 por ciento y en algunas instituciones en México lo prestan con un interés de hasta 80 por ciento. Eso explica que en los últimos seis años el número de empresas involucradas en el negocio haya pasado de 10 a más de 150, tan solo en el país. Las instituciones microfinancieras en México ya atienden a poco más de un millón y medio de personas y el monto del crédito que otorgan es en promedio de unos 7,000 pesos.

Otra crítica común que se realiza a este negocio es que en una sociedad con una pobre cultura de finanzas personales, las microfinancieras pueden llevar a la gente a endeudarse de por vida. Es famoso el caso de una mujer en Nicaragua que tenía un pequeño negocio para el cual estuvo pidiendo diversos microcréditos, y al final quedó debiéndole a 19 microfinancieras. La realidad es que el endeudamiento puede hacer mucho más vulnerables a quienes menos tienen ya que los programas de microcrédito no hacen nada por cambiar las condiciones estructurales que crean la pobreza.

Por ello, la gran pregunta sería qué hacer para que las microfinancieras sean efectivas en la promoción del desarrollo. Sin duda, es importante empezar por impulsar la capacidad emprendedora de quienes piden un préstamo para un negocio. Otra propuesta es considerar la fusión de instituciones microfinancieras para hacer frente a los altos costos operativos.

De este tema opinamos la semana pasada en la sección Controversia Responsable del programa Rumbo Responsable que se transmite todos los miércoles en NoticiasMVS-102.5FM de 10:00 a 11:00 pm.

¿Cuál fue nuestra reflexión final en esa ocasión? Concluimos que quizá la clave para lograr que el impacto de las microfinancieras en la población sea más positivo que negativo sea recordar que ofrecer servicios financieros a grupos de bajos ingresos es solo una pieza del rompecabezas y no debemos ceder al sistema financiero toda la responsabilidad de erradicar la pobreza.

15.7.11

Cerrar la brecha digital no es garantía de desarrollo


Quienes seguimos las acciones de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ya estamos familiarizados con iniciativas que llevan a zonas marginadas computadoras y conexión a Internet. Sin embargo, por positivo que luzca, esto no es garantía de que la tecnología efectivamente impulsará el desarrollo social. ¿Por qué?

La realidad es que en áreas rurales, así como en zonas urbanas de bajos ingresos, la gente no enfrenta únicamente una brecha tecnológica, hay también una brecha de contenidos. Es decir, que gran parte de la información que se encuentra en la red no es relevante para las necesidades reales de la población.

Ya se han documentado experiencias en todo el mundo en las cuales la gran empresa llega a una zona marginada a instalar equipos de cómputo y, a falta de una estrategia integral de RSE, la tecnología se convierte en una opción más de entretenimiento y no en una detonadora del desarrollo.

Sin embargo, hay sus valiosas excepciones. Uno de los proyectos que han acercado con mayor éxito las TICs a poblaciones de bajos ingresos es una empresa social mexicana, la Red de Innovación y Aprendizaje, mejor conocida como RIA.

Esta empresa, ya ha instalado alrededor de 30 centros de cómputo en zonas donde sus habitantes perciben ingresos menores a cuatro mil pesos, por lo que es común que muchos de sus clientes prendan por primera vez en su vida una computadora en el centro de RIA.

El modelo del negocio es muy interesante, ya que por un costo muy bajo, la gente puede tomar diversos cursos, por ejemplo, de inglés, administración de negocios, e incluso es posible realizar la preparatoria, licenciatura o maestría en línea. Otro curso que ofrece RIA, surgió como una respuesta a la alta tasa de desempleo en las zonas donde trabaja. La empresa social ofrece talleres que enseñan cómo hacer un currículum vitae, cómo buscar trabajo por Internet y consejos para lograr entrevistas laborales exitosas.

La mala noticia es que los centros de cómputo de RIA se ubican únicamente en el Estado de México, ya que fue el Gobierno de esa entidad quien aportó la inversión inicial para arrancar el proyecto.

No obstante, datos del INEGI arrojan que en Chiapas, Guerrero y Oaxaca sólo uno de cada diez hogares tiene acceso a una computadora.

Seguramente, de contar con el apoyo de inversionistas, empresas como RIA, podrían actuar como detonadores de conectividad en esas Entidades.

Y es que ya nadie puede negar que las TICs tienen un potencial enorme para impulsar el desarrollo, por lo que observarlas únicamente como agentes económicos resulta irresponsable. Afortunadamente, muchos ya han entendido que las TICs, bien empleadas, tienen el potencial de lograr que miles de personas se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo y encuentren un empleo digno o terminen sus estudios.

Es por ello que decidí abordar este tema en la sección “Controversia Responsable” que se transmitió el miércoles 12 de junio en del programa Rumbo Responsable (NoticiasMVS-102.5FM, los miércoles de 10:00 a 11:00 pm).

Si te gustaría conocer más de otras prácticas de RSE que no obtienen los resultados esperados o que incluso, generan impactos negativos, prende tu radio el próximo miércoles o escúchanos en el sitio de Internet de MVS.

27.7.10

Ocho formas de invertir 10 mil millones de dólares

En el World Economic Forum de este año, Bill Gates, el presidente de Microsoft Corp., anunció que destinaría 10 mil millones de dólares durante la próxima década para ayudar a desarrollar vacunas y distribuirlas entre los niños que viven en países en desarrollo.

Sin duda, se trata de una enorme cantidad de dinero destinada a una buena causa, sin embargo, siempre queda la pregunta: ¿se podría invertir ese dinero de una forma aún más sabia?

Ahora más que nunca, es posible responder esa pregunta ya que una nueva generación de filántropos, de los cuales Gates forma parte, ha surgido del mundo de los negocios y las finanzas. Como consecuencia, consideran a los donativos una inversión en la cual es importante maximizar el impacto social o ambiental y no el retorno económico.

A la vanguardia de este movimiento están los inversionistas de impacto, los emprendedores sociales y los “filantrocapitalistas” (un término horroroso, pero se usa, ni modo). Ellos argumentan que la mejor manera de resolver los enormes retos que enfrenta el mundo es aprovechar las prácticas comerciales y las fuerzas del mercado. Ya no hay duda que dar más no representa dar mejor, por ello, los expertos en inversión social consideran que genera más impacto invertir en las raíces de las grandes problemáticas que simplemente en sus consecuencias.

Como es evidente, los razonamientos anteriores han generado una tremenda innovación y creatividad en el sector social. Con esta inspiración, el Wall Street Journal Europe preguntó a filántropos prominentes y expertos en inversión de impacto cómo gastarían 10,000 millones de dólares. He aquí sus respuestas:

- Percy Barnevik, ex director ejecutivo de ABB y presidente de Hand in Hand International: estimular la creación de empleo en los países en desarrollo.

Mil millones de personas en el mundo sobreviven con menos de un dólar al día. Muchos de ellos viven en la pobreza porque no tienen trabajo, por ello, Percy considera que la única manera de eliminar la pobreza extrema a un costo razonable y dentro de un plazo realista brindar a esos "mil millones" los medios para desatar su espíritu emprendedor.

La investigación sugiere que, en promedio, cuesta 200 dólares crear un solo empleo en una nación en desarrollo. Por lo tanto, para erradicar la pobreza extrema entre los "mil millones" se requieren al menos 250 millones de empleos productivos nuevos, lo que costaría 50,000 millones de dólares en total o 5,000 millones de dólares al año durante 10 años. Esto representa menos del 5% de los 110 millones de dólares que se gastan actualmente cada año en ayuda.

El razonamiento es el siguiente: da a una persona pobre 200 dólares y puede gastarlos en comida o ropa. Invierta esa misma cantidad en capacitación y entrenamiento y ellos podrían ser capaces de ganar 2,000 dólares al año, año tras año.


- Ronald Cohen, fundador de la firma de capital privado Apax Partners y miembro del consejo de varias iniciativas sociales de financiación, tales como Bridges Ventures and Social Finance: crear bancos de inversión social.

De acuerdo con Ronald, los 10,000 millones dólares se deben utilizar para fomentar un sector de inversión social poderosa y efectiva en todo el mundo.

Esto es impulsar el espíritu empresarial social, ya que es una fuerza tremenda para hacer frente a nuevos retos sociales. Este tipo de organizaciones necesitan capital proveniente de los bancos de inversión social ya que pueden ofrecer una combinación de rentabilidad económica y social.

Una clara lección de la reciente crisis es que las fuerzas del mercado no se ocupan de sus consecuencias sociales. Esto es cierto tanto en los países desarrollados como en economías en desarrollo. Esto, ha llevado a un creciente número de empresarios y empresas a dedicar su tiempo y recursos a las organizaciones centradas en la consecución de objetivos sociales.

Una de estas organizaciones es Social Finance, un banco de inversión social con sede en Londres. La institución se enfoca en atraer inversionistas individuales e institucionales que quieren abordar las cuestiones sociales y también recibir un rendimiento financiero de su inversión.


- Mo Ibrahim, empresario de la comunicación móvil y fundador de Ibrahim Foundation: establecer una oficina de estadísticas en África.

Las necesidades de África y su potencial son muy amplios, mientras que los medios son escasos. Este panorama exige un alto grado de eficiencia que depende de la capacidad para definir objetivos y medirlos con el fin de evaluar los resultados.

Sin embargo, esto no sucede en la práctica. La falta de estadísticas completas y fiables inhibe la participación de los stakeholders. Por ello, Mo Ibrahim usaría los 10,000 millones para financiar el desarrollo de las oficinas de estadísticas nacionales o regionales.

Una mejor información estadística optimizaría la formulación de políticas públicas y las intervenciones de los donantes. Los datos les permitirán identificar las necesidades, para hacer un mejor uso de los recursos existentes y evaluar sus resultados.

Además, los ciudadanos serían capaces de ver qué acciones son exitosas y cuáles no. Ello permitirá ejercer presión sobre los gobernantes y prevenir las declaraciones falsas. Así, se generaría un círculo virtuoso para optimizar todos los recursos que fluye hacia el continente, ya sea a través de la ayuda o la inversión.


- Nic Frances, autor de "The End of Charity" y fundador de Cool nrg: desarrollar sanitarios que capturen carbono.

Nic está convencido de que la caridad por sí sola no puede proporcionar la solución a los problemas más grandes de la humanidad. Él considera que tenemos dos opciones: jugar con el 1% del PIB a través de donaciones de caridad y la ayuda internacional o podemos aprovechar la economía de mercado para abordar adecuadamente la pobreza y la sustentabilidad del medio ambiente.

Por ejemplo, existe la tecnología que permite construir retretes que capturen el metano y lo empleen como combustible para cocinar. En teoría, estos sanitarios pueden ganar bonos de carbono dos veces: una vez al captar el metano y otra vez al proporcionar un combustible sustentable.

Por supuesto, la viabilidad de este tipo de iniciativas depende del precio del carbono. Pero si se está de acuerdo con la justificación del cambio climático antropogénico (causado por la actividad humana), es lógico esperar un aumento en el precio del carbono en los próximos años.

- Tido von Schoen-Angerer, director de la Campaña de Médicos Sin Fronteras para el Acceso a Medicamentos Esenciales: establecer un fondo de premios para estimular la investigación médica.

La escaza innovación médica para las enfermedades de la Base de la Pirámide (BoP por su sigla en inglés) es escandalosa. Por ejemplo, las herramientas para diagnosticar y tratar la tuberculosis son inadecuadas, con crecientes niveles de resistencia a los tratamientos existentes.

Por ello, generar un mecanismo que incentive que los grandes laboratorios y centros de investigación busquen soluciones para mejorar la salud de las personas que viven en pobreza, generaría posibilidades infinitas.

La falta de acceso a los medicamentos es uno de nuestros grandes retos. Hoy, 10 millones de personas necesitan tratamiento contra el VIH. Asimismo, el fondo se aseguraría de que el dinero esté vinculado con los esfuerzos para obtener a medicamentos asequibles, ya sea a través de mecanismos novedosos como un consorcio de patentes u otras herramientas que estimulan la competencia y bajan los precios.

- Judith Rodin, presidente de la Rockefeller Foundation: descubrir la "próxima gran cosa" (the "next big thing")

“¿Cómo voy a regalar 10,000 millones dólares? Yo no lo haría. Quiero invertir en innovaciones que tienen el potencial de movilizar miles de millones más. Piensa en el ámbito de aplicación de los desafíos del mundo: 10,000 millones dólares no podrían comenzar a abordar una de estas crisis.”, dijo Judith.

Muchos sectores aún trabajan con modelos antiguos de desarrollo. La infraestructura deficiente, la mala gobernanza, el comercio desigual y las prácticas de subvención hacen cada vez más difícil implementar buenas y brillantes ideas.

Así, Judith usaría los 10,000 millones de dólares en cuatro áreas: en primer lugar, en integrar gente talentosa y tecnología adecuada a los grupos encargados del desarrollo para que los ciclos de crecimiento continúen. En segundo lugar, en la creación de políticas públicas que brinden mayor acceso a las oportunidades. En tercer lugar, invertiría en asociaciones y redes que conectan a las entidades para asegurar que las innovaciones locales exitosas sean más ampliamente replicadas. En cuarto lugar, en encontrar nuevas maneras de movilizar los mercados e instituciones financieras que permiten que el capital privado complemente los recursos tradicionales empleados para promover el desarrollo.

- Stanley Fink, ex director ejecutivo del Man Group y presidente de los fideicomisarios de la organización Absolute Return for Kids: establecer escuelas en las zonas más pobres del mundo.

Una buena educación es la herramienta más eficaz para elevar el bienestar de todos los miembros de la sociedad.

Incluso con decenas de miles de millones de dólares, la tarea de hacer frente a la desventaja que sufren los niños en todo el mundo es inmensa y urgente. Para hacer que su gasto sea efectivo y sus logros sean perdurables se necesita construir capacidades. No obstante, para que los programas de educación sean sustentables se requiere no sólo inversión sino la voluntad política y compromiso.

El fracaso escolar de miles de niños, incluso en países desarrollados como el Reino Unido, es vergonzoso. Y su posibilidad de llegar a la universidad o la construcción de una carrera satisfactoria es lastimosamente baja.

De esta forma, esos niños perpetúan una herencia de varias generaciones de privación. Las buenas escuelas realmente pueden hacer la diferencia y lograr que la educación de calidad rompa ciclos que se han repetido de generación en generación.

13.6.10

Inversiones millonarias, distintas motivaciones

¿Crees que una motivación diferente a la rentabilidad puede reunir un fondo de 4,000 millones de dólares? ¿Consideras posible que una sola organización genere 7 millones de empleos?

Si permaneces escéptico del potencial de los negocios para mejorar la calidad de vida de la población más vulnerable, debes conocer que el interés en el cuidado de la salud ha logrado recaudar cantidades millonarias y que una organización en Bangladesh ha creado un excelente mecanismo de generación de empleos.

De esta forma, la inversión de impacto o impact investing puede lograr impacto en una amplia gama de sectores. Algunos de los casos más exitosos son los siguientes:

- Salud: International Finance Facility for Immunization nació en 2006 y ya ha recaudado 4,000 millones de dólares para la provisión de vacunas que podrían salvar 5 millones de vidas en los próximos 10 años. Para lograrlo empleó un sistema de bonos que fueron respaldados por ocho países donantes y que son gestionados por Goldman Sachs y Deutsche Bank. Así, la urgente necesidad de procurar la salud y el bienestar ha motivado la creación de un gran número de nuevos fondos respaldados por directivos con experiencia.

- Cleantech: Hace tiempo las tecnologías limpias eran terreno de inversión de unos cuantos filántropos. Afortunadamente, el sector ha crecido enormemente y ya llega a los 148,400 millones de dólares en nuevas inversiones en tecnologías limpias en 2007. Entre los principales fondos interesados en la tecnología limpia está Generation Investment Management, con sede en Londres, que integra la sustentabilidad en el análisis del potencial de inversión.

- Desarrollo de pequeñas y medianas empresas: BRAC, una organización no gubernamental con sede en Bangladesh, usa un enfoque de “inversión a favor de los emprendedores” para servir a los pobres en una escala masiva y ha creado casi 7 millones de empleos a través de intervenciones de desarrollo en Asia y África. Su fundador, Fazle Abed ha sido reconocido con el premio “Entrepreneur for the World”.
En Sudáfrica, Business Partners International, nació como una organización que proporciona un servicio integral a emprendedores, que incluye la financiación y asistencia técnica. Ya han invertido más de 88 millones de dólares en diversas empresas, 80% de las cuales son propiedad de grupos minoritarios y mujeres.

- Microfinanzas: El mercado del microcrédito ha crecido de 4,000 millones de dólares en 2001 a 25,000 millones de dólares en 2006. Uno de los proyectos más exitosos de este sector es responsAbility, una firma con sede en Zurich que actualmente está canalizando más de 600 millones de dólares provenientes de los clientes de banca privada y personas con alto patrimonio neto.

28.5.10

Rentabilidad e impacto

Muchos aún no lo han notado, pero el tema obligado para los interesados en el vínculo entre los negocios y el desarrollo es la inversión de impacto. Pero, ¿en qué consiste?

También se le llama inversión social rentable o impact investing, aunque, al igual que en muchos sectores poco consolidados, hay muchas más formas de nombrar a lo mismo.

En términos generales, consiste en colocar capital de forma activa en empresas y fondos que generan beneficios sociales o ambientales y además son rentables para el inversionista.

La inversión de impacto agrupa a aquellas operaciones financieras realizadas por fondos de inversión que colocan grandes montos en proyectos rentables con impacto social o ambiental positivo, es decir, empresas sociales.

De esta forma, se apoyan a proyectos con o sin fines de lucro y alto impacto, con volumen de transacciones millonarias y a tasas de interés o condiciones de inversión favorables para los emprendedores.

De acuerdo con la red ANDE (Aspen Network for Development Entrepreneurs ) existen ya casi 200 fondos dedicados a promover el crecimiento de pequeñas y medianas empresas naciendo en todo el mundo.

El mundo de la inversión de impacto ya está preparado para salir de su fase inicial caracterizada por la innovación y la falta de coordinación. Sin duda, en los siguientes meses observaremos la construcción de un mercado más especializado y en proceso de madurez.

Ahora la gran pregunta es si los recursos que serán suficientes para crear un mercado coherente que genere impacto entre los emprendedores sociales, los grupos vulnerables y el medio ambiente.

20.5.10

Innovar la Paz

Acabo de descubrir que en la Universidad de Stanford hay un grupo de locos/visionarios/emprendedores que trabajan para innovar la paz. Su meta es inspirar a la gente a usar el poder de la innovación para crear un mundo mucho más tranquilo. El marco temporal: 30 años.

Y aunque, sin duda, se trata de una visión ambiciosa, BJ Foggg, el líder del proyecto, tiene la convicción de que es totalmente posible y que las nuevas tecnologías pueden crear la paz de maneras nunca antes imaginadas.

Para lograrlo, un grupo de estudiantes liderados por el profesor Fogg trabajan en grupos reducidos, con servicios de Web 2.0 (Flickr, Google Maps, YouTube) para explorar si se pueden emplear para la consolidación de la paz.

La hipótesis del grupo es que las nuevas tecnologías, tales como teléfonos móviles y la web 2.0, son una gran herramienta para formar creencias y comportamientos que favorecen la paz. Incluso, BJ Fogg creó un curso en Stanford llamado Peace Innovation (Innovación de la Paz) que invita a los alumnos a generar métodos simples y confiables para medir resultados relacionados con la paz.

Para conocer más de la iniciativa puedes visitar su sitio en Internet: http://peace.stanford.edu/. Además, vale la pena visitar el sitio personal de BJ Fogg: http://www.bjfogg.com/

19.4.10

C.K. Prahalad y yo

Tuve la oportunidad de conocer a C.K. Prahalad en junio de 2008.

Tiempo atrás había leído su libro “The Fortune at the Bottom of the Pyramid: Eradicating Poverty Through Profits” y estaba convencida, como sigo estando, del poder que tienen las empresas para combatir la pobreza.

En aquella época era coeditora de un suplemento de Responsabilidad Social Empresarial de un diario mexicano, así que en cuanto me enteré que Prahalad estaría en la Ciudad de México dando una conferencia moví cielo, mar y tierra para que me diera una entrevista.

Recuerdo perfectamente que la cita era a las 10:30 en la zona de Polanco, pero llegué una hora antes con mi libro rojo en las manos. Prahalad me recibió en una sala con sillones blancos y transformó esa entrevista en una plática increíble entre dos apasionados del desarrollo. Al final, firmó mi libro.

Aquél día llevaba una lista de preguntas y una grabadora de audio. La lista de preguntas la terminé ignorando, la conversación era muy interesante como para desviarla con preguntas previamente planeadas. La grabación la borré tiempo después, pero conservo el diario del día en que se publicó mi entrevista.

El pasado sábado 17 de abril falleció C.K Prahalad, al morir ostentaba el título de “El Pensador más Influyente”, estaba convencido de que los negocios pueden cambiar al mundo. Él nos hiso pensar que si dejamos de ver a los pobres como una carga y empezamos a tratarlos como empresarios y consumidores, crearemos productos y servicios eficientes en armonía con los clientes y sus necesidades.

Él argumentaba que las empresas multinacionales no sólo pueden ganar dinero vendiendo a los más pobres del mundo, estos esfuerzos sirven además para cerrar la creciente brecha entre los países ricos y pobres. La clave de su argumento es el enorme tamaño del mercado de bajos ingresos, estimado en cuatro mil millones de personas.

C.K. Prahalad decía “Para mí, democracia y libertad carecen de significado si la gente no puede tomarse un helado cuando lo desea”, brindemos hoy con un helado por el legado de este gran pensador.

24.3.10

La franquicia social: replicar lo bien hecho

Diré una aparente locura: casi todos los grandes problemas de la humanidad han sido resueltos por alguien, en alguna parte. Lo frustrante es nuestra incapacidad para reproducir esas soluciones.

Y aunque también es importante apoyar las ideas innovadoras que pueden transformar el mundo, quizá deberíamos dedicar más esfuerzos a encontrar qué está funcionando en otros lugares, aprender de ello y adaptarlo a nuestra localidad.

Por ejemplo, qué están haciendo en otros sitios contra la desnutrición infantil, contra el desempleo, para mejorar la calidad de vida en las grandes urbes, etc. La meta sería reproducir, por ejemplo, los resultados de un exitoso programa de desarrollo social, pero no el programa al pie de la letra. No se trata de clonar organizaciones exitosas, sino de analizar de las mejores prácticas y adaptar ese conocimiento al contexto y a la cultura local.

De eso se trata uno de los conceptos que puede revolucionar la labor de las organizaciones sin fines de lucro en el mundo: la franquicia social.

Desde la década de 1920, la franquicia se ha convertido en una de las formas de organización dominante de nuestro tiempo. Hoy, 50% de las ventas minoristas en Estados Unidos se realizan en franquicias.

Si bien existen grandes diferencias entre los sectores con fines de lucro y sin fines de lucro, lo que limita la analogía, la franquicia ofrece algunas ventajas para las empresas sociales que luchan por crecer.

Quizá la mayor aportación es el valor de un programa probado. Aprovechar la experiencia y el conocimiento ya desarrollado aumenta la velocidad de ejecución y las posibilidades de obtener los resultados deseados. Sencillamente, la replicación puede reducir el riesgo de fracaso.

La adopción de un modelo reconocido también puede hacer que sea más fácil atraer recursos, ya que los posibles donantes quieren estar seguros de que los recursos tendrán un alto impacto.

Por último, en virtud de ser parte de un sistema más amplio, los programas locales pueden obtener acceso a recursos y conocimientos en áreas como la recaudación de fondos, recursos humanos, y los servicios jurídicos que pueden resultar onerosos para una sola unidad. También serán capaces de aprovechar las ideas y los conocimientos generados por otros sitios.

Una de las franquicias sociales más innovadoras en México es Daunis. Si quieren conocer más, visiten su sitio: www.daunis.org.mx

18.3.10

¿Toda iniciativa empresarial es social?


Durante la última década, el término emprendedor social se ha convertido en una forma elegante de describir a individuos y organizaciones que, en sus intentos de cambio a gran escala, eliminan las fronteras tradicionales entre los fines de lucro y el sector sin fines de lucro.

Sin embargo, con ello se corre un riesgo: que la palabra “social” disminuya la percepción del valor de la contribución de los empresarios ordinarios, es decir, aquellos que desde hace cientos de años han creado miles de puestos de trabajo, mejoran la calidad de bienes y servicios disponibles para los consumidores y, finalmente, elevan el nivel de vida.

Por ejemplo, las historias entrelazadas de los negocios y la salud sugieren que todo emprendimiento es, de cierta forma, un emprendimiento social. La gente tiende a pensar que los avances en la atención de la salud son los logros del gobierno o el sector social. Sin embargo, la experiencia demuestra que los empresarios han hecho mucho por la salud de la población en el último siglo y medio

A mediados del siglo 19, la mayoría de la población de América Latina tenía ingresos bajos que destinaban casi en su totalidad a adquirir comida, ropa y vivienda. Debido a que no había refrigeración o la capacidad para el transporte de alimentos a larga distancia, la mayoría de personas subsistía con alimentos locales, que en el caso de zonas con climas extremos se traducía en una dieta pobre significaba la mala nutrición. La calidad de vida y la salud de la población en general han mejorado y uno de los principales factores que lo hicieron posible fue el aumento del consumo de productos de mayor calidad y mejores servicios.

De igual forma, la propagación de los ferrocarriles y de otras formas de transporte durante el siglo 19 permitió algo casi sin precedentes en la historia de la humanidad: la conquista del tiempo.

El mayor movimiento de personas y mercancías redujo la vulnerabilidad de la población (especialmente en las zonas rurales, aunque aún hay mucho por hacer) a las variaciones cíclicas. Incluso en el invierno, los consumidores podrían comprar alimentos desde lejos. Como resultado, el consumo de carne, productos lácteos, frutas y verduras aumentaron.

Otro caso de éxito que demuestra que (casi) todo emprendimiento es social son los teléfonos celulares, ya que pueden estimular el desarrollo de nuevos modelos de negocio, nuevas empresas, nuevas tecnologías, y, por tanto, el crecimiento económico. Varios estudios realizados en los últimos años han descubierto que un aumento de 10% en penetración de telefonía celular en países en desarrollo aumentaría la tasa de crecimiento anual per cápita del producto interno bruto (PIB) en casi 1 punto porcentual. Si consideramos lo anterior en un país que crece 2% anual, se duplicaría el ingreso per cápita en 36 años. Si su tasa de crecimiento se elevó a 3%, los ingresos se duplicarán en 24 años. En 4% por año, la riqueza por persona se duplicaría en sólo 18 años.

El efecto multiplicador económico de los teléfonos celulares es enorme.
Este crecimiento, a su vez, permite mejorar la salud y la nutrición por permitir que las personas consumen bienes y servicios mejores.

Como Muhammad Yunus, fundador del Banco Grameen y ganador el Premio Nobel de la Paz, dice: "los ingresos son la mejor medicina".

16.12.09

Se buscan empresas sin fines de lucro

Cada vez se habla más de la empresa social, y cada quien la entiende a su modo, lo que ha generado diversas definiciones (y confusiones) de lo que es o no es una empresa social. Y curiosamente, en los últimos siete días me han preguntado en varias ocasiones ¿qué es la empresa social? y ¿cuáles son las diferencias entre una empresa social y una tradicional?

Yo prefiero la definición que aporta Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz, padre del microcrédito y emprendedor social. Para él, la empresa social es aquella en la que las utilidades no van al dueño o fundador de la empresa, ni a los inversionistas, sino que se destinan a un fin social. Por contradictorio que parezca, podríamos resumirla como “una empresa sin fines de lucro”.

La idea de la empresa social se basa en la necesidad de la distribución de la riqueza, una de las mayores fallas del sistema actual.

Este tipo de organización trabaja con la misma estructura de una empresa dedicada a maximizar beneficios, como las que comúnmente conocemos; solamente que los beneficios obtenidos no son recibidos por los empresarios, sino que se destinan a la sociedad. La transferencia de riqueza se realiza a través tanto del ofrecimiento de precios más bajos, casi al costo, para que sean accesibles a los sectores más vulnerables, como del cumplimiento específico de objetivos sociales.

Por ejemplo, una empresa dedicada a la instalación de pisos de cemento en hogares rurales que aún tienen suelo de tierra. La inversión puede provenir de empresarios, fundaciones o capital de varios habitantes de la comunidad. Esa empresa debe proponerse un objetivo y comprometerse a cumplirlo, y deberá vender sus servicios a un precio que no implique más que la tasa de retorno del capital invertido y los costos generados por su distribución y mano de obra empleada. Las ganancias se verán reflejadas en la consecución del objetivo que se propuso, logrado gracias a los bajos precios y a la participación de los habitantes de la comunidad en la cadena de valor.

La primera empresa social multinacional fue iniciativa de Yunus y Franck Riboud, presidente y director general del Grupo Danone. Se trata de un proyecto en el cual ninguna de las partes obtiene utilidad, su única meta es resolver el problema social de la desnutrición infantil sin beneficiarse de ello. Lanzaron al mercado un yogurt que contiene todos los nutrientes necesarios para la salud durante la infancia. El precio del producto es muy bajo, ya que no se invirtió en la imagen del envase ni en campañas publicitarias.

La productora de lácteos fue establecida como una planta de proximidad, es decir, que se construyó cerca de la comunidad que lo consumirá, con el fin de obtener su materia prima a partir de la producción local, reducir los costos de distribución y generar empleos. Así, los costos de producción son bajos al mismo tiempo que apoya a la economía local.

Para muchos, los objetivos sociales que se ha Yunus pueden parecer distantes; sin embargo, este tipo de empresas tienen metas más realistas que los objetivos que se han propuesto muchas organizaciones multinacionales.

Es interesante que al analizar el papel de la empresa social, Yunus es muy crítico de la responsabilidad social empresarial (RSE), ya que considera que las empresas que la practican sacan a la luz sólo algunos aspectos (los que les convienen), y son muy pocas las firmas que hacen una evaluación neta de su impacto en la sociedad y el medio ambiente, y menos aún las que hacen públicos todos los resultados.

Se buscan empresas sociales mexicanas

Son varios años los que he estado involucrada en el tema, y siempre he admirado la forma en la que se celebran e impulsan a los emprendedores sociales en otros países. ¿Por qué no hacer lo mismo en México? Si conocen alguna empresa social que esté haciendo la diferencia agradeceré que me compartan el caso a letigasca@gmail.com. Celebremos a los emprendedores sociales.