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1.9.09

Oficina verde (o: la alternativa a la "reducción" del personal)

De una forma u otra, hoy todas las empresas tienen un interés común: reducir gastos. Algunas optan por correr a la mitad del personal, otras no tocan la nómina y tratan de reducir al máximo el consumo de ciertos insumos como papel, electricidad y agua. (Y para quienes vivimos en la ciudad de México reducir el consumo de agua debe ser la prioridad)

A continuación, algunas acciones sencillas que pueden ayudar a hacer tu lugar de trabajo más inteligente y disminuir los gastos:

Carpool
Se trata de compartir el automóvil con aquellos compañeros de trabajo que viven cerca de tu casa. Así, ahorrarás gasolina y favorecerás la reducción de las congestiones vehiculares.

Hot Desking
Es una iniciativa que pretende alternar los horarios de los empleados de tal forma que un día trabajen desde casa y otro asistan a la oficina. Así, los empleados pueden compartir escritorios y lugares de trabajo con lo cual se disminuye significativamente el consumo de electricidad y se reduce el tamaño de las oficinas.

Cambia las bombillas
Iluminar la oficina consume, en promedio, un tercio del total de electricidad; además, las bombillas de bajo consumo duran 10 veces más que los focos tradicionales.
Más luz natural
La luz del solar es el mejor sustituto a la energía eléctrica y es totalmente gratuita, además, se ha comprobado que favorece el bienestar físico y mental. Por ello, algunas organizaciones en el mundo han adoptado la política de "viernes sin luces", donde los focos de la oficina permanecen apagados el mayor tiempo posible para conservar electricidad.

Apágalo
Cuando no vayas a usar su computadora durante un periodo corto de tiempo, emplea el modo de hibernación. Si sales de la oficina por varias horas, es mejor apagar el equipo. Estudios de Hewlett-Packard confirman que al apagar el equipo de cómputo cuando no lo usamos genera un ahorro de hasta 66% del consumo normal de energía. Imagina cuánto dinero y energía se ahorraría si todos realizaran esta sencilla práctica.

Piensa antes de imprimir
Seguro has leído esta leyenda al final de algún correo electrónico. Y es que de acuerdo con datos de Hewlett-Packard, las compañías pueden lograr al menos 25% de ahorro si imprimen sus documentos por ambos lados. Además, es aconsejable usar papel reciclable, así como leer, enviar y almacenar documentos de forma digital en vez de imprimirlos. De esta forma ahorrará papel, espacio físico, y reducirá el uso de cartuchos de tinta que son tóxicos.

Adiós al fax
Las máquinas de fax son uno de los aparatos que gastan más energía en una oficina típica, pues funcionan muchas veces hasta 24 horas al día. Por ello, en muchas compañías ya se ha sustituido en su totalidad el fax por el correo electrónico.

6.5.09

¿Cuántos planetas son necesarios para mantener tu estilo de vida?

Hace un par de días discutí con uno de mis mejores amigos. Él aseguraba que las acciones de un individuo (en ese caso las suyas) no tenían un impacto real en el medio ambiente. Después de todo, ¿cuántos millones de habitantes hay en el planeta?

Cuando me cansé de discutir, pasamos de las suposiciones a los hechos: fuimos a la computadora más cercana, entramos a Internet y calculamos su huella ecológica. El resultado lo dejó sorprendido.

Pero, ¿qué es la huella ecológica? La huella ecológica mide el espacio de Tierra que se ocupa para generar todo los productos y servicios de una persona, así como para absorber o almacenar los residuos que genera.

Quizá ya lo has pensado. Nuestra civilización únicamente conoce un planeta habitable, del cual menos de la cuarta parte de la superficie puede ser aprovechada por los seres humanos. Si dividimos esta porción de Tierra entre el creciente número de habitantes del planeta, veríamos que a cada quien le toca 1.7 hectáreas.

Si cada persona usa el agua, los alimentos (animales y vegetales) y los combustibles que le corresponden de acuerdo a sus 1.7 hectáreas, estaríamos en el límite de la sustentabilidad.

Sin embargo, un porcentaje importante de la población emplea mucho más de lo que le corresponde. Nuestro estilo de vida no es sustentable, estamos gastando por encima de la parte de planeta que nos toca, y para compensar esos excesos estamos arriesgando los recursos que les corresponden a las generaciones futuras.

Por ejemplo, la huella ecológica de de un estadounidense es de alrededor de 10 hectáreas, de un canadiense de 7, de un italiano 3.5 y de un habitante promedio de Bangladesh es de media hectárea.

¿Quieres calcular tu huella ecológica y conocer cuántos planetas son necesarios para mantener tu estilo de vida? Para descubrirlo existen muchos sitios en Internet, entre mis favoritos están: http://www.earthday.net/footprint/ y http://footprint.wwf.org.uk/

Y muy importante, recuerda que únicamente tenemos un planeta para toda la humanidad.

30.4.09

¿Cómo reutilizar los cilindros de cartón del papel sanitario? ¡Arte!

Hace años mi mamá encontró en la habitación de mi hermano un cajón lleno de cajetillas de cigarro (vacías obviamente). Mi hermano, le brindó una explicación muy simple, lógica y convincente: quería construir un robot.

Probablemente, si mi mamá hubiera conocido el arte de Yuken Teryua le hubiera creído.

Resulta que el visionario japonés crea obras de arte con objetos cotidianos de desecho como los cilindros de cartón que quedan cuando se termina el papel sanitario.

Eso no es todo, Teryua ha empleado también bolsas de compras y cajas de pizza. Su meta es desafiar las concepciones tradicionales del arte, así como la definición de las funciones de estos objetos.

Ahora bien, si no eres tan artístico o te da flojera emplear los cilindros de cartón para decorar, puedes reunirlos con el resto del cartón que generes y llevarlo a un centro de reciclaje, venderlo, o reciclarlo tu mismo.

Otra muestra de que el reuso es inspirador aquí.

Y más formas sencillas de practicar el reuso, acá.

23.4.09

Libera un libro a favor del planeta

Desde que me enteré de la existencia del bookcrossing me volví fanática de la idea.

El movimiento, que en México se llama Libros Libres consiste en abandonar un libro en un lugar público para que otra persona lo encuentre, lo lea y lo abandone de nuevo.Incuso, puedes guardarlo en una bolsa (de reuso y biodegradable, obviamente) para protegerlo de las inclemencias del clima y ponerle un recado para el próximo lector.

Sorprendentemente, el bookcrossing ya tiene casi un millón de seguidores en el mundo que han liberado alrededor de 4 millones y medio de libros.

¿Por qué vale la pena? Es un experimento fascinante y es ecológico.

A muchos les parecerá una locura, pero recordemos que cuando surgieron las bibliotecas públicas fueron también muy criticadas. De hecho, fue Benjamin Franklin quien tuvo la idea de reunir libros para que cualquier persona con una tarjeta (sin importar sus estudios, género o posición social) pudiera leer cualquier libro y devolverlo al terminar.

¿Por qué el proyecto es sustentable? Entre más personas lean la misma impresión de un libro el impacto ambiental generado por su producción y transporte se compensa.

Es decir, que cada vez que tomamos un libro de la biblioteca o liberamos uno, el número de lectores del mismo ejemplar aumenta, y así evitamos que se consuma energía y recursos para producir más copias.

Así que hoy, 23 de abril, libera un libro.

14.4.09

Yo me reto, ¿tú te retas a reusar?

Decidí plantearme un reto. Todo inició ya que desde hace tiempo, casi a diario leo o escucho algo referente la regla de las tres R (reducir, reusar y reciclar los deshechos).

Sin embargo, pocas veces pienso en cuál de las tres es la mejor opción. Desde luego, reducir es lo ideal (no hay mejor residuo que el que no se genera). Por otro lado, siempre se debe dar preferencia al reuso sobre el reciclaje, ya que para el primero se no requiere energía adicional y además reduce la necesidad de comprar objetos nuevos.

¿Cómo vivir de forma sustentable sin que sea demasiado complicado? Volvamos al reto. La meta es utilizar los objetos tanto tiempo como sea posible, para la mayor cantidad de usos diferentes como sea posible, o que éstos los empleen tantas personas como sea posible, antes de que tengan que ser reciclados o desechados.

Quizá la principal dificultad y oportunidad, es que a veces es imposible seguir empleando los artículos de la misma forma que se han utilizado porque están demasiado desgastados para ese fin, pero a menudo, adaptándolos un poco, se pueden encontrar un nuevo propósito.

Así que después de pensar en estrategias simples para poder cumplir mi reto (que en realidad no me parece un desafío imposible), obtuve estas ideas que todos podemos seguir:

- Ropa: Si alguna prenda se desgastó a tal punto que ya no la usamos, podemos emplear esa tela para hacer manualidades. Si eres como yo, y no tienes mucho tiempo libre para hacer manualidades o simplemente no te gusta la idea de recordar lo que hacías en el kinder, corta la prenda para crear trapos para limpiar.
- Bolsas de plástico. Aunque en realidad lo mejor es evitar que nos obsequien bolsas de plástico en los comercios, si éstas llegan a nuestras manos, siempre las podemos emplear para colocar la basura.
- Bolsas y envolturas de regalo. Mi pretexto para no envolver los regalos, es que así se evita de forma muy sencilla generar más basura. Ahora bien, si recibimos algún obsequio con envoltura, podemos hacerle como las abuelas: desenvolverlo con mucho cuidado para evitar que se arrugue y volverlo a usar de nuevo (es como el roperazo, pero con las envolturas).
- Envases de vidrio. Con ellos también podemos hacer manualidades, o simplemente, colocar en su interior clavos y tornillos, o restos de comida para guardarlos dentro del refrigerador. Funcionan casi igual que los recipientes de plástico, con la diferencia de que el vidrio es un material más amigable con el ambiente.
- Papel. Un buen inicio es colocar el papel utilizado sólo por un lado en la impresora para imprimir borradores o escribir notas (una alternativa a los post-its).

Y recordemos: el mejor desecho es el que no se genera.