17.5.11

Zacatlamanic: la tierra donde el unicel tiene siete vidas


(Extracto del texto publicado originalmente en Distintas Latitudes)


En Zacatlamanic, cuando se organiza una comilona, primero comen los niños. Se junta todo el pueblo con motivo cualquiera, que puede ir desde el Sábado de Gloria al aniversario del natalicio de Benito Juárez, y Doña Lucia, una indígena nahua que porta un vestido de colores armónicamente chillones que ella misma confeccionó y bordó, toma la iniciativa y empieza a repartir arroz, frijoles, chícharos y tortillas hechas a mano a los niños del pueblo. Más de la mitad de ellos son sus parientes en diferente grado.

Después, el grupo de mujeres reparte comida al resto del pueblo; unos sentados y otros parados se congregan en algún espacio común (que en realidad son escasos: la capilla, la escuela primaria y la inspectoría) y almuerzan todos juntos. En esta ocasión se han reunido unos 150 indígenas nahuas, la mayoría de ellos platica entre sí en su lengua. Todos comen y beben en recipientes de unicel.

En una reciente visita de 10 días al pueblo de Zacatlamanic, ubicado en la Sierra Negra de Puebla, participé en par de estas comilonas. Como resultado de esta experiencia, así como del ejercicio de reflexionar acerca del uso de unicel en zonas rurales, escribí para la revista Distintas Latitudes un texto que evalúa la economía detrás de este polémico y contaminante material.

Para leer el artículo completo sigue la liga: http://www.distintaslatitudes.net/?p=1550

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